1-Elije una palabra cualquiera, mi nombre o de alguien conocido.
2-Separa cada una de las letras de la palabra, y con cada una de ella forma una palabra nueva.
3-Construye una frase con cada una de las palabras obtenidas.
4-Examina las frases creadas y busca las relación entre ellas.
5-Piensa una historia a partir de estas frases.
1.1-Daniel
2.2-Dados/Almacén/Nadia/Isla/Estepa/Lucero.
3.3-Efrain y Carlos se reunen todas las noches a jugar a los dados.
El almacén abre todos los días de 8 a 20 horas.
Nadia, la voz del informativo, anuncia lluvia.
En una canoa, un grupo de amigos cruzaron a la isla para pasar un fin de semana de pesca.
La estepa se mostraba ante nuestra vista en toda su dimensión.
Brillaba el lucero en la noche diáfana.
5.5-Historia.
Todo comenzo aquella noche cuando sentados en la mesa del bar del "Tano" Giulio, ubicado en las afueras del pueblo, entre copas y charla el "Flaco" Juan lanzo la propuesta al resto de los amigos que compartian la reunión: hacer una excursión de pesca a la isla para pasar el fin de semana largo, por el feriado del día lunes.
Si bien no todos eran aficionados a esa actividad, aprobaron la idea.. Para llegar hasta el
río, distante unos 35 kilómetros del pueblo, no tendrían mayores problemas, dado que el padre de uno
de los muchachos tiene una chata Chevrolet 75 que, seguro, no iba a tener inconveniente en llevarlos.
El primer obstáculo era como llegar a la isla. En lancha a motor ni hablar, nadie tenia. Lo mas sencillo
era una canoa a remos; a fin de cuentas la isla no estaba tan lejos de la costa y ellos eran cinco para
remar. El objetivo era conseguir la canoa.
En eso estaban cuando alguien recordó que el viejo dueño del almacén de ramos generales tenia una
en venta donde el uso y el paso del tiempo la habían deteriorado bastante, y estaba abandonada en un terreno baldío contiguo al almacén rodeado de malezas y otras chatarras. Era cuestión de ir a
hablar con el viejo y ver si la podían comprar por pocos pesos.Todos estaban con los bolsillos flacos,
el trabajo en el pueblo no abundaba y la mayoría de ellos vivían de las changas. Además no disponían
de mucho tiempo, apenas unos días para preparar todo.
Efrain se comprometio a conseguir el dinero para la canoa con el trabajo que el mejor sabia hacer:
jugar a los dados. Era un jugador empedernido, y si era necesario aplicaba todos los trucos y trampas
para vencer al adversario..
Así se fue conformando el grupo. Al día siguiente, temprano, Juan fue al almacén a negociar el precio de la tan preciada canoa, y en cuanto tuvo el dato de cuanto valía, le aviso
a Efrain para que esa misma noche "ejecutara" a alguien con los dados. Mientras tanto Carlos y
Tadeo, (cuyo nombre decía se lo puso el padre, dueño de la Chevrolet 75, quien fue un hincha fanático
de Tadeo Tadia en los albores de las carreras de Turismo Carretera, la de las cupecitas), preparaban la
lista de las cosas que tenían que comprar para llevar: algo de carne para asar, ensaladas, un par de
botellas de vino, alguna gaseosa, pan y frutas. Leña no, porque en la isla seguro iban a encontrar.
A la noche se volvieron a ver en el bar. Efrain llego un poco mas tarde, y se sentó en una mesa
aparte, donde lo esperaba un contrincante para la partida, un muchacho rubio de unos 40 años,
de aspecto un tanto desalineado y cara de pocos amigos. Alguien deslizo por lo bajo que el tipo era
empleado en una estancia de la zona. A los pocos minutos ambos pasaron a un resevado, una pieza
con poca luz, y donde el unico mobiliario era una mesa y algunas sillas. Efrain miro de reojo a los amigos y les hizo una seña de que se quedaran tranquilos, que todo iba a salir bien.
La expectativa era mucha, la calma tensa, pero todos confiaban en Efrain. Mientras esperaban la charla
se desvio a otros temas, como el fútbol y la politica. La partida se hizo larga. Casi dos horas después salian del reservado los "jugadores", Efrain sonriente, en tanto su adversario en el juego, con el rostro adusto y serio, agarro la campera y sin saludar siquiera, salio en busca de la oscuridad de la noche. A la mañana siguiente Juan fue a buscar la canoa, previo arreglo de lo pactado con el viejo del almacén.
El dia tan soñado llego. A las cuatro de la mañana del viernes, el padre de Tadeo los paso a buscar con
la chata, cargaron la canoa y los demás elementos, y partieron hacia el río. Apenas llegaron a la costa, bajaron la canoa al agua, y con la ayuda de un par de linternas que llevaban, comprobaron que a pesar del estado no había filtraciones, lo cual ya era un gran alivio. Una vez acomodado todo tomaron los remos y partieron, desafiando el frío de la madrugada, donde la helada cubría la costa de blanco.
El río estaba calmo, la luna y las estrellas se reflejaban en el agua, presagiando un fin de semana bárbaro,
a pesar del pronostico de Miguel, el mas chico del grupo, que había escuchado en la tele que anunciaban
probables lluvias para el domingo. Por supuesto todos hicieron caso omiso a ese comentario.
Después de 45 minutos de viaje, arribaron a la isla, atracaron la canoa y la ataron a un palo, y se
dispusieron a armar el campamento. De a poco la noche le daba paso al amanecer, mientras Carlos
preparo café caliente y Tadeo alistaba los elementos de pesca.
Cuando el sol comenzo a brillar con mas intensidad, comprobaron que a no mucha distancia de donde estaban había una lancha a motor amarrada, y bajo unos arboles se divisaba una carpa. Seguro que podían ser pescadores como ellos, pensaron.
El primer dia fue transcurriendo con normalidad, no habían pescado gran cosa, pero lo importante era estar ahí, en la isla, como lo había planeado Carlos. Al anochecer se armo el fogón, a cuyo alrededor se
juntaron para charlar y cantar, porque Efrain no solo tiraba bien los dados, sino que también rasgaba
las cuerdas de la guitarra que había llevado. Los habitantes de la carpa que vieron por la
mañana no eran pescadores, sino una pareja de novios que fueron a la isla en busca de descanso y
placer. La llegada de la pequeña embarcacion con los pescadores les altero a la pareja un poco los planes...No obstante entablaron relación rápidamente, y se sumaron al fogón de los cinco amigos.
A la noche siguiente la cosa comenzo a ponerse espesa. Sin la presencia de la pareja de la lancha, que
prefirieron buscar otros lugares para disfrutar mas de su intimidad, la reunión en el fogón se fue
caldeando. Después de cenar unas bogas que habían pescado en el día y que asaron a parrilla, Carlos, que era bastante altanero y mas con unas copas encima, le dijo a Tadeo que no hacia mucho tiempo atrás tuvo un romance pasajero con una chica que había sido novia del, ante la mirada perpleja del
resto de los amigos. A Tadeo el comentario no le gusto, y si bien el no andaba mas con la chica en
cuestión, todavía mantenía una relación de amistad con ella. Palabra va, palabra viene, la discusión fue
subiendo de tono, y mientras Efrain les decía que se dejaran de joder, que no era momento para
discutir esas cosas tan personales, Tadeo le tiro una piña a Carlos, que por suerte pudo esquivarla.
Miguel se aparto y se fue a la carpa, y Juan veía como comenzaba a agrietarse una amistad de
tantos años, y un poco se sentía culpable, porque el habia sido el mentor de esa excursión, y sabia que
cuando a Carlos se la calentaba el pico podia pasar estas cosas.
Cuando se calmaron un tanto los animos, apagaron el fuego, y cada cual se fue en busca de su
carpa, pero Tadeo antes le dijo a Carlos que esto no iba a quedar ahí.
Apenas despertaron a la mañana siguiente, el ambiente no era igual que antes. El programa que habían
trazado contemplaba una noche mas en la isla, pero veían que no daban para estar un minuto mas en ese
lugar. De a poco comenzaron a juntar las cosas y antes del mediodía partieron de regreso hacia la costa.
El río estaba picado, con olas que sacudían un poco la canoa, donde Tadeo ni siquiera
colaboraba con los remos, estaba herido por lo que había pasado la noche anterior. Carlos trato de
arreglar el entripado, pero lo que dijolo dijo y no habia manera de volver atrás.
Cuando llegaron a la costa Tadeo les dijo que ni soñaran que el padre lo fuera a buscar con la Chevrolet, que el se iba a ir por su cuenta al pueblo, y que se arreglaran como pudieran. Carlos, que habia provo/
cado todo ese lío por una tema de polleras, agarro su bolso y también se fue por un camino opuesto.
El "Flaco" Juan trataba de lograr comunicarse con la única remiseria del pueblo, para que lo fueran a
buscar a el y a sus dos compañeros a el muelle de madera, donde amarrada al mismo se quedaba la
vieja canoa, que ya a nadie le importaba.
Después de una larga hora de espera, por el camino polvoriento apareció la silueta de un auto que alguna
vez, cuando nuevo, había sido rojo, pero ahora era chapa picada y mucho oxido; era el remis que habían pedido. El cielo se iba poblando de nubes cada vez mas oscuras, el viento comenzo a soplar con mas fuerza del sur y los relámpagos iluminaban como si fueran miles de flashes la tarde del domingo.
Cuando estaban a llegando al pueblo empezaron a caer algunas gotas sobre el parabrisas. Miguel,
que venia sentado adelante junto al chofer, se dio vuelta hacia atrás y les dijo a Juan y Efrain: vieron
muchachos, al final la croata del informativo de la tele tenia razón, el domingo iba a llover.
Juan, el Flaco que tiro la idea aquella noche en el bar del "Tano", le respondió: para que diablos fuimos.